Un miedo que viene desde la familia
La actriz confesó que su temor tiene origen en la experiencia cercana con un familiar diagnosticado con esquizofrenia, lo que dejó una fuerte impresión en ella desde joven.
Según relató, este miedo ha sido constante y ha influido en su forma de percibir sus propias emociones y pensamientos.
Guillén también habló sobre sus inseguridades y la carga emocional que enfrenta en su carrera, asegurando que su trabajo como actriz implica atravesar múltiples conflictos internos.
Incluso reconoció que en ocasiones ha sentido episodios de paranoia o pensamientos que le generan inquietud, aunque lo toma con cierta conciencia y humor.
Tras cuatro años alejada de los escenarios, la actriz decidió volver al teatro con la obra “Mujeres soñaron caballos”, marcando una nueva etapa en su carrera.
Su retiro, explicó, estuvo relacionado con una etapa complicada en su vida, en la que se sentía desmotivada, insegura y desconectada de la industria.
Uno de los puntos que más llamó la atención fue su opinión sobre las terapias psicológicas, ya que aseguró no haber tenido buenas experiencias con especialistas, lo que ha dificultado su proceso personal.
A pesar de ello, reconoce la importancia del tema, aunque admite que aún no encuentra una solución con la que se sienta cómoda.
En lo personal, Guillén compartió que uno de los temas que más le ha afectado es no haber sido madre, aunque no descarta la posibilidad de adoptar en el futuro.
También expresó su deseo de llevar una vida más tranquila, lejos del caos de la industria, enfocada en su bienestar emocional y estabilidad.
Las declaraciones de la actriz han generado conversación en redes sociales, no solo por su sinceridad, sino por poner sobre la mesa temas como la salud mental, la presión en la industria y los miedos personales.
Su regreso a los escenarios llega acompañado de una narrativa más íntima, que muestra una faceta distinta de su vida fuera de las cámaras.