Fieles a su costumbre mundialista, los seguidores nipones utilizaron sus características bolsas azules para recoger la basura de las gradas del AT&T Stadium luego de igualar 2-2 en su debut del Grupo F.
El Mundial de 2026 sigue regalando postales que trascienden lo estrictamente deportivo, y una vez más, la afición japonesa se ha robado los reflectores globales por su inquebrantable sentido de la civilidad. Tras el emocionante empate 2-2 frente a la selección de Países Bajos en la actividad del Grupo F, los seguidores de los "Samuráis Azules" se quedaron en las gradas del AT&T Stadium en Arlington, Texas, no para continuar con la fiesta, sino para limpiar meticulosamente el recinto antes de marcharse.
La escena estuvo marcada por una curiosa dualidad protagonizada por las tradicionales bolsas de plástico color azul que los fanáticos nipones llevan a cada encuentro. Apenas unos minutos antes del pitazo final, exactamente en el minuto 88, esas mismas bolsas se agitaban frenéticamente en el aire y completamente vacías para celebrar el agónico gol del empate, obra de Daichi Kamada mediante un certero remate de cabeza tras un tiro de esquina cobrado por Koki Ogawa. Previamente, la marea azul ya había vibrado de la misma forma con la anotación de Keito Nakamura, quien había igualado el marcador 1-1 al inicio de la segunda mitad.
Sin embargo, una vez concluido el partido y extinguidos los cánticos de apoyo, la euforia dio paso a la disciplina. Esas bolsas festivas se transformaron de inmediato en enormes sacos de recolección. Familias enteras y grupos de amigos comenzaron a recorrer las filas del majestuoso estadio, casa de los Dallas Cowboys de la NFL, recogiendo envolturas, vasos y desechos dejados por los asistentes. Esta labor voluntaria alivió de forma considerable el trabajo del personal de mantenimiento local, quienes usualmente enfrentan pesadas jornadas de limpieza tras los eventos masivos.
Esta admirable lección de respeto y comunidad no es una novedad para el mundo del futbol. Las imágenes de los aficionados japoneses barriendo y recogiendo basura cautivaron la atención internacional por primera vez durante su participación en Francia 1998. Desde entonces, han repetido esta noble acción ininterrumpidamente cada cuatro años, dejando su impecable huella en torneos recientes como Qatar 2022 y, ahora, demostrando que su impecable cultura ciudadana sigue más viva que nunca en territorio norteamericano.