Mientras la administración de Clara Brugada prepara proyecciones luminosas con mensajes de libertad para las mujeres, la edil de Cuauhtémoc calificó los cercos como una medida que "reprime, censura y separa". Por su parte, la presidenta Sheinbaum adelantó que probablemente se instalarán vallas para evitar confrontaciones con el llamado "bloque negro".
La conmemoración del Día Internacional de la Mujer en la Ciudad de México ha iniciado con una confrontación de posturas entre el gobierno local y la alcaldía Cuauhtémoc. El conflicto surgió tras el anuncio de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, sobre una iluminación monumental en el Zócalo con la frase: “Mujeres, siempre vivas, siempre libres, siempre iguales”.
Alessandra Rojo de la Vega utilizó sus redes sociales para señalar lo que considera una contradicción entre el discurso visual y las acciones en territorio:
Cuestionamiento al cerco La alcaldesa preguntó directamente si las autoridades darán la sorpresa de no colocar las vallas metálicas que, según sus palabras, reprimen y censuran.
Precedente de las marchas Rojo de la Vega subrayó que sería la primera vez que se evitaría este despliegue de protección alrededor de edificios históricos durante las movilizaciones del 8M.
La presidenta de México defendió la instalación de los cercos metálicos, argumentando que son necesarios para mantener el orden y la integridad de las propias manifestantes:
Evitar confrontaciones La mandataria explicó que las vallas buscan prevenir choques directos entre elementos policiales y grupos que buscan dañar Palacio Nacional, como el bloque negro.
Confirmación de vallas Durante su conferencia del 4 de marzo, Sheinbaum indicó que probablemente solicitará la colocación de estos muros metálicos alrededor del recinto donde realiza sus actividades oficiales.
Cada año, miles de mujeres se movilizan en la capital convocadas por colectivos feministas y organizaciones civiles para exigir justicia frente a la violencia de género, el acceso al aborto y la igualdad salarial.
A medida que se acerca el domingo, la tensión crece sobre si el Zócalo será un espacio de libre tránsito o si, como en años anteriores, la plancha lucirá los muros de acero que se han convertido en un símbolo de la división entre el gobierno y ciertos sectores del movimiento feminista.