La estrella del pop alternativo visitó el mítico Cherry Bar junto a su equipo, donde fue vista como "una persona normal" por los asistentes. El dueño del local la elogió por no esconderse en zonas VIP y comportarse con "modestia y encanto".
Mientras el mundo la aclama como una de las artistas más grandes del momento, Chappell Roandemuestra que los pies aún los mantiene en la tierra. Este miércoles 11 de febrero de 2026, la cantante estadounidense, quien encabeza el festival Laneway en Australia, hizo una visita sorpresa al emblemático Cherry Bar de Melbourne, donde pasó dos horas bebiendo cócteles sin alcohol y conviviendo con los clientes habituales del local.
El dueño y promotor del Cherry Bar, James Young, quien fungía como DJ esa noche, relató la escena en redes sociales, visiblemente impresionado por la sencillez de la estrella.
“No le tomé fotos, porque no sería nada elegante, pero puedo decir que se tomó un par de cócteles sin alcohol y se comportó de forma muy modesta, educada y encantadora. No se escondió en el bar VIP... se quedó de pie todo el tiempo en nuestro bar principal, abajo. Esto lo es todo.”
Young calcula que apenas había 17 clientes en el momento de la visita, lo que hizo del encuentro un momento íntimo y genuino, lejos de los reflectores.
El Cherry Bar no es cualquier lugar. Ubicado en el 68 de Little Collins Street (antes en AC/DC Lane), es un santuario del rock, con alfombras pegajosas, historia impregnada de cerveza y una banda sonora que va del blues al punk. Por ahí han pasado Noel Gallagher, Arctic Monkeys, Metallica y TV on the Radio, entre muchos otros.
La visita de Roan se da en el marco de su gira por Australia como cabeza de cartel del festival Laneway, que este 13 de febrero se presenta en Melbourne. La cantante llega tras agotar entradas en Sídney y con el impulso de haber colocado "¡Buena suerte, nena!" en el número 1 del Hottest 100 de Triple J en 2025, con la mayor cantidad de votos en la historia del conteo.
Esta anécdota refuerza una narrativa poderosa sobre Roan: que el éxito masivo no ha erosionado su autenticidad ni su capacidad para moverse como una persona común en espacios comunes. En una industria donde el aislamiento de las estrellas es la norma, ella elige la barra compartida y la conversación sin cámaras.