Las directrices, publicadas por el Consejo de Estado chino, buscan que las personas sin “hukou” local puedan acceder en mejores condiciones a servicios como educación, salud, vivienda y seguridad social, reduciendo las diferencias con los residentes registrados oficialmente.
Entre las medidas más importantes se encuentra el fortalecimiento del acceso de hijos de migrantes a escuelas públicas, la inclusión de familias sin registro local en programas de vivienda pública y la eliminación de restricciones para cotizar a la seguridad social en el lugar de empleo.
Además, el plan contempla ampliar el acceso a seguros médicos, servicios de cuidado infantil, atención para adultos mayores y programas de asistencia social.
Las autoridades también indicaron que la planeación de hospitales, escuelas y vivienda protegida deberá considerar a toda la población residente y no únicamente a quienes cuentan con “hukou” local.
El sistema “hukou”, instaurado durante la etapa maoísta, funciona como una especie de pasaporte interno que históricamente ha limitado el acceso a servicios públicos dependiendo del lugar de registro familiar.
Durante décadas, millones de trabajadores migrantes en China han enfrentado dificultades para acceder a educación pública, atención médica, pensiones y vivienda en las ciudades donde trabajan.
Según datos citados por el South China Morning Post, la población migrante interna en China supera actualmente los 357 millones de personas.
Especialistas consideran que la reforma busca estimular el consumo interno y reducir la incertidumbre económica de millones de familias migrantes, aunque advierten que su impacto dependerá de la capacidad financiera de los gobiernos locales para ampliar los servicios públicos.