El Consejo de Defensa Nacional de Cuba aprobó planes para declarar el "estado de guerra", basados en la doctrina de "guerra de todo el pueblo" desarrollada en los años ochenta. La decisión se produce en un contexto de escalada verbal con Washington tras la operación militar estadounidense en Venezuela.
Los ejercicios de defensa, realizados como parte del Día de la Defensa, incluyeron entrenamiento en emboscadas, instalación de minas y manejo de armamento. El presidente Miguel Díaz-Canel presidió la reunión vistiendo el uniforme militar reservado para estados de excepción, mientras Raúl Castro supervisó las actividades.
La tensión bilateral aumentó tras la muerte de 32 militares cubanos durante los ataques estadounidenses en Caracas a principios de enero. Díaz-Canel ha reiterado que Cuba no hará concesiones políticas ni claudicará ante una posible agresión, descartando negociaciones bajo presión.