A través de un mensaje videograbado y un comunicado del Partido Comunista, la isla admitió haber sostenido encuentros con funcionarios estadounidenses. Aunque los acuerdos aún se consideran "alejados", este diálogo representa el primer respiro diplomático tras meses de una asfixia económica que ha dejado a Cuba con apenas un tercio del crudo necesario para operar.
Bajo la dirección del General Raúl Castro y el presidente Miguel Díaz-Canel, el gobierno cubano oficializó este viernes lo que Donald Trump venía adelantando desde hace semanas: ambas naciones están hablando.
Díaz-Canel explicó que el proceso busca identificar soluciones a las profundas diferencias que mantienen ambos gobiernos:
Identificación de crisis: El primer paso ha sido determinar los problemas que necesitan una resolución urgente.
Cooperación estratégica: Se han buscado áreas comunes para enfrentar amenazas y garantizar la paz en América Latina y el Caribe.
Igualdad y respeto: Cuba enfatizó que cualquier acuerdo debe basarse en el respeto a su sistema político, su soberanía y la autodeterminación.
La apertura de Cuba al diálogo ocurre en un contexto de crisis energética crítica:
Bloqueo de crudo: Washington ha intensificado el bloqueo a las importaciones de petróleo en los últimos meses.
Déficit energético: Actualmente, la isla solo puede producir un tercio del crudo que requiere su sistema nacional.
Gesto diplomático: Apenas ayer, el gobierno cubano liberó a 51 presos tras mediación del Vaticano, un acto que expertos vinculan a estas negociaciones, aunque el comunicado oficial no mencionó a EE. UU..
El mandatario cubano calificó el acercamiento como un proceso "muy sensible" que requiere seriedad y responsabilidad para alejarse de la confrontación abierta. Si bien La Habana había negado sistemáticamente estos contactos en el pasado, el anuncio de hoy confirma que la presión de la Casa Blanca ha logrado abrir una grieta en el hermetismo del Partido Comunista.