La demócrata Emily Gregory derrotó al candidato republicano Jon Maples, respaldado por el presidente, en una elección especial para la Cámara de Representantes de Florida. La votación en Palm Beach atrajo atención nacional también porque Trump votó por correo, pese a su histórica cruzada contra ese método.
La oposición demócrata logró un inesperado triunfo este martes en el corazón del territorio de Donald Trump. Emily Gregory, una empresaria de 40 años en su primera campaña política, se impuso al republicano Jon Maples en la elección especial para ocupar un escaño en la Cámara de Representantes del estado de Florida, correspondiente al distrito de Palm Beach que incluye la residencia de Mar-a-Lago.
El resultado es particularmente significativo porque Maples contaba con el respaldo explícito del presidente Trump, quien había volcado su capital político en la contienda.
“Si los demócratas pueden ganar en el feudo de Trump, den por hecho que podemos ganar en cualquier parte del país. ¡Vamos, a por noviembre!”
— Ken Martin, presidente del Comité Nacional Demócrata
El distrito que ahora representará Gregory tenía un historial reciente de inclinación republicana:
2022: El republicano Mike Caruso ganó el escaño por 19 puntos porcentuales de ventaja.
2024: Caruso abandonó la curul para asumir un puesto administrativo en el condado, lo que desencadenó la elección especial.
2026: Gregory logra revertir la tendencia y devolver el escaño a los demócratas.
La elección en Palm Beach atrajo la atención nacional no solo por el resultado, sino también por la forma en que el presidente ejerció su derecho al voto. Según revelaron varios medios, Trump votó por correo en estos comicios, a pesar de que durante años ha sostenido que esta modalidad “es sinónimo de fraude electoral”.
Antecedentes: Trump atribuyó parte de su derrota en 2020 al voto por correo, intensificado por la pandemia.
Cruzada política: Ha liderado un esfuerzo para estigmatizar y restringir esta forma de participación.
Contradicción: Mientras impulsa leyes que limitan el voto por correo, el presidente recurrió a él para emitir su propio sufragio.
El triunfo demócrata en Palm Beach adquiere relevancia de cara a los comicios legislativos de noviembre, en los que se renovará:
La totalidad de la Cámara de Representantes federal.
Un tercio del Senado.
Numerosos cargos estatales y locales en todo el país.
Para los demócratas, este resultado representa un impulso simbólico y una señal de que pueden competir en territorios adversos. Para Gregory, sin embargo, el desafío apenas comienza: en noviembre deberá volver a competir si quiere conservar su escaño hasta 2029.
En paralelo, el Senado debate desde este mes una ley que exigiría a los estadounidenses presentar una prueba de ciudadanía para registrarse para votar, una iniciativa prioritaria para Trump que enfrenta la oposición demócrata y tiene pocas posibilidades de avanzar.
La derrota en el distrito que alberga Mar-a-Lago plantea interrogantes sobre la efectividad del respaldo presidencial en contiendas locales. A pesar del apoyo explícito de Trump, Maples no logró movilizar a los votantes republicanos en una zona que debería ser territorio seguro. Para los demócratas, la victoria representa una inyección de moral y una señal de que la oposición puede capitalizar el descontento incluso en los bastiones del mandatario.