Durante una conferencia, el funcionario explicó que su hijo, Marcelo Patrick Ebrard Ramos, se trasladó al Reino Unido en 2021 para tomar cursos en medio de la pandemia de COVID-19.
De acuerdo con Ebrard, la permanencia de su hijo en la residencia diplomática se dio tras una invitación de Josefa González-Blanco, quien en ese momento encabezaba la representación mexicana en Londres.
El secretario relató que la embajadora le ofreció recibirlo y cuidarlo como si fuera parte de su familia, debido a la incertidumbre que generaba la situación sanitaria mundial.
Ebrard fue enfático al señalar que no se utilizaron recursos públicos de manera indebida y que la decisión estuvo motivada únicamente por una preocupación personal como padre.
“No veo en ello ningún abuso… fue la preocupación de un papá por un hijo”, afirmó.
El funcionario detalló que su hijo permaneció aproximadamente seis meses en la residencia, periodo tras el cual regresó debido a que sus clases continuaban en modalidad remota.
Asimismo, destacó que durante su estancia, el joven participó en actividades culturales, como una exposición sobre salud mental dirigida a la comunidad mexicana en Londres.
El caso salió a la luz tras reportes periodísticos que señalaban que el hijo del funcionario habría tenido acceso a comodidades dentro de la residencia diplomática, lo que generó cuestionamientos sobre un posible uso indebido de instalaciones oficiales.
Ante esto, Ebrard reiteró que no hubo irregularidades y defendió la decisión en el contexto de la emergencia sanitaria global.
La situación ha reavivado el debate sobre los límites entre lo personal y el uso de recursos del Estado, especialmente cuando se trata de funcionarios públicos.
Mientras tanto, el secretario mantiene su postura de que la decisión fue completamente justificada y no implicó ningún beneficio indebido.