El incidente se desató en plena euforia del público. Al ver que el reloj señalaba el final de su set, el cantante manifestó su descontento y lanzó su clásica frase fiestera: “De aquí nos vamos hasta que amanezca, Bogotá”.
Momentos antes del impacto, Caz preguntó con sorna a la audiencia: "¿Cómo cuánto cuesta [la pantalla] porque ya se me acabó el tiempo?". Acto seguido, tomó la botella y la lanzó directamente contra el monitor del escenario, rompiéndolo frente a miles de asistentes.
El video del botellazo se viralizó rápidamente en redes sociales, donde generó tanto críticas por lo "violento" e "innecesario" del gesto como aplausos por la euforia del momento.
Ante el revuelo, Eduin Caz asumió la responsabilidad y utilizó sus redes sociales para disculparse públicamente con Bogotá y con la organización del evento, prometiendo pagar los daños.
“Gracias Bogóta. Mándenme a dónde deposito lo de la tele, perdón jajaja #LOSAMO”, escribió el cantante, reconociendo el error con humor.
Aunque el show continuó sin mayores incidentes por parte del equipo de producción, el monitor quedó dañado, y el debate en redes se centró en la delgada línea entre la euforia del espectáculo y el riesgo que tales actos pueden representar para el equipo técnico.