En un episodio que rayó en lo irónico, la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, fue víctima del mismo problema que su administración intentaba minimizar. Justo cuando un funcionario explicaba que en Mexicali no hay "apagones" sino "interrupciones breves", el Palacio de Gobierno quedó a oscuras, provocando rechiflas y exhibiendo la fragilidad del sistema eléctrico en plena ola de calor.
La capital bajacaliforniana, que actualmente enfrenta temperaturas superiores a los 47 grados, fue testigo de cómo la narrativa oficial chocó con la realidad técnica. El incidente ocurrió este miércoles durante la presentación semanal de la mandataria estatal.
Minutos antes de que las luces se apagaran, Joaquín Gutiérrez Ley, director de la Comisión Estatal de Energía, intentaba matizar la crisis ante los medios:
La teoría oficial: Gutiérrez Ley afirmó que el 80% de las fallas se deben a vandalismo o choques y duran menos de 5 minutos.
Inversión presumida: El funcionario destacó que se han invertido más de 75 millones de pesos en infraestructura durante la actual gestión.
El momento del colapso: Mientras el director trataba de definir la diferencia técnica entre un "colapso grande" y una "interrupción corta", el suministro falló por completo, dejando a la gobernadora sin palabras y sin luz.
Tras el bochorno, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) emitió un reporte para explicar lo sucedido en el Palacio de Gobierno Estatal y Municipal:
Causa del incidente: Según la paraestatal, la caída de una rama sobre el tendido eléctrico fue lo que provocó el corte.
Tiempo de respuesta: El apagón duró cerca de 51 minutos —lejos de los "5 minutos" que presumía el funcionario estatal—, restableciéndose el servicio al 100% a las 13:27 horas.
Sobrecarga por calor: En Mexicali, el uso masivo de aire acondicionado dispara la demanda a niveles críticos, obligando en ocasiones a importar energía de Estados Unidos para evitar colapsos mayores.
A pesar del optimismo del gobierno, la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA) en Mexicali ha levantado la voz. Su presidenta, María Teresa Babún, advirtió que la sustitución de postes y el mantenimiento reactivo son insuficientes para cubrir la creciente demanda de una ciudad que, en verano, se convierte en un horno.
Este apagón no solo interrumpió una conferencia; encendió nuevamente el debate sobre si los 75 millones invertidos han sido suficientes para proteger a una población que depende de la electricidad para sobrevivir a las temperaturas extremas de la canícula.