El caso de Jeffrey Epstein continúa generando controversia años después de su muerte.
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Sarah Kellen, una de las colaboradoras más cercanas de Epstein, aseguró ante el Comité de la Cámara de Representantes que el magnate entregó dinero en efectivo y boletos para Disneyland a personal penitenciario con el objetivo de obtener beneficios especiales mientras permanecía encarcelado.
La información forma parte de una comparecencia cuya transcripción fue publicada recientemente y que ha despertado nuevas dudas sobre las condiciones bajo las cuales cumplió su condena.
De acuerdo con el testimonio de Kellen, Epstein mantenía comunicación frecuente con el exterior e incluso llegó a contactarla mediante videollamadas realizadas a través de Skype desde el interior de la prisión.
La exasistente relató que durante una de esas conversaciones el financiero le pidió que se desvistiera frente a la cámara.
Al ser cuestionada por legisladores sobre las condiciones de reclusión de Epstein, Kellen afirmó que asumía que el empresario estaba recibiendo un trato preferencial.
“No estoy familiarizada con los protocolos de las prisiones, pero no parece que ese fuera uno de ellos”, declaró.
Asimismo, aseguró que tuvo conocimiento de entregas de dinero y entradas para parques temáticos dirigidas a algunos oficiales penitenciarios.
“Sé que él arregló que alguien llevara dinero y boletos de Disneyland a uno de los oficiales en la prisión”, señaló durante su declaración.
Aunque dijo desconocer exactamente qué obtenía Epstein a cambio de esos favores, sostuvo que las entregas formaban parte de una dinámica habitual para conseguir beneficios dentro del centro penitenciario.
Las revelaciones vuelven a alimentar las críticas sobre el acuerdo judicial alcanzado por Epstein en 2008.
Pese a que las autoridades investigaban denuncias relacionadas con decenas de víctimas, el financiero terminó declarándose culpable únicamente de cargos menores relacionados con prostitución de una menor de edad.
Gracias a ese acuerdo, permaneció poco más de un año en prisión antes de recuperar la libertad.
El caso volvió a reactivarse en 2019, cuando Epstein fue arrestado nuevamente por cargos federales relacionados con tráfico sexual y abuso de menores.
Sin embargo, el empresario murió ese mismo año mientras permanecía detenido a la espera de juicio.
Durante los últimos meses, el caso ha vuelto a ocupar titulares en Estados Unidos debido a nuevas audiencias legislativas, investigaciones y testimonios relacionados con la red de contactos y privilegios que rodearon al financiero durante años.
Las declaraciones de Sarah Kellen representan una nueva pieza dentro del complejo rompecabezas que continúa rodeando uno de los escándalos más polémicos de las últimas décadas en Estados Unidos.