El “Sector T” conquista Madrid: los fans de Bad Bunny que disfrutan el concierto sin boleto

El “Sector T” conquista Madrid: los fans de Bad Bunny que disfrutan el concierto sin boleto


La zona ha sido bautizada por los propios asistentes como el “Sector T”, una referencia humorística a los llamados “tiesos”, término utilizado popularmente para describir a quienes no pudieron o no quisieron gastar dinero en un boleto para el espectáculo.

Ubicados principalmente en los alrededores de la puerta 20 del recinto, los aficionados llevan mantas, bebidas y bocinas para vivir la experiencia colectiva mientras disfrutan de la música que llega con gran claridad desde el interior del estadio. Algunos incluso aseguran que desde ciertos puntos es posible observar parte del espectáculo.

Las imágenes del Sector T comenzaron a viralizarse tras el segundo concierto de Bad Bunny en Madrid, celebrado el pasado 1 de junio. En redes sociales, numerosos videos muestran a cientos de personas cantando y celebrando como si estuvieran dentro del recinto.

El fenómeno surge en medio de la enorme demanda que ha generado la residencia del artista puertorriqueño. Bad Bunny logró vender alrededor de 600 mil entradas para sus presentaciones en España, con precios que oscilaron entre los 70 y los 600 euros. A pesar de la gran capacidad del estadio, miles de seguidores quedaron sin acceso a los conciertos.

La situación también refleja la popularidad que mantiene el intérprete de Debí Tirar Más Fotos, cuya gira ha convertido cada fecha en uno de los eventos más buscados del momento en la capital española.

Con ocho conciertos aún por celebrarse en Madrid, todo apunta a que el Sector T seguirá creciendo durante las próximas semanas. Por ahora, las autoridades y la organización no han anunciado medidas para limitar estas concentraciones, por lo que muchos aficionados ya planean regresar para repetir la experiencia.

Mientras dentro del estadio destacan las apariciones de celebridades en La Casita y los espectaculares montajes del show, fuera del recinto el Sector T ha demostrado que la pasión por Bad Bunny también puede vivirse desde la calle.