Estados Unidos ordena a sus embajadas rastrear políticas que facilitan la migración masiva

Estados Unidos ordena a sus embajadas rastrear políticas que facilitan la migración masiva

En el cierre de este 2025, el gobierno de Donald Trump ha emitido una directriz estratégica a sus sedes diplomáticas en América Latina. El Departamento de Estado instruyó a las embajadas estadounidenses a identificar e informar sobre las políticas de gobiernos locales que, a juicio de Washington, promueven el flujo migratorio descontrolado o "priorizan a los migrantes sobre sus propios ciudadanos".

Esta medida busca presionar a los países de la región para que asuman una postura más restrictiva en sus fronteras, vinculando la migración masiva con el auge de redes criminales y violaciones a los derechos humanos.


Las nuevas prioridades del Departamento de Estado

El comunicado oficial establece una hoja de ruta clara para el personal diplomático en el hemisferio:


Un 2025 marcado por cifras de deportación récord

Desde su toma de posesión en enero de 2025, la administración Trump ha ejecutado una reestructuración total del sistema migratorio. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) calificó este año como uno de "logros sin precedentes" basándose en las siguientes cifras:

  1. Deportaciones forzadas: Se registraron 605 mil personas expulsadas del país bajo procesos oficiales.

  2. Salidas voluntarias: La Casa Blanca asegura que 1.9 millones de personas abandonaron el territorio estadounidense por cuenta propia, aunque diversas organizaciones civiles han cuestionado la falta de datos auditables que respalden esta magnitud de retornos voluntarios.

  3. Restricciones de viaje: Se han impuesto limitaciones totales o parciales de entrada a ciudadanos de casi 40 países, endureciendo los criterios de visado y asilo.


Contraste con la administración anterior

Este endurecimiento marca un giro radical frente a la estrategia de la administración de Joe Biden, la cual se centraba en abordar las "causas raíz" de la migración. Aquellos programas buscaban combatir la corrupción, la falta de oportunidades económicas y la violencia en los países de origen mediante inversión y apoyo al desarrollo, una visión que ha sido desplazada por el actual enfoque de seguridad fronteriza y repatriación masiva.

Con esta nueva orden a las embajadas, Washington busca que los gobiernos de la región actúen como un primer filtro migratorio, bajo la premisa de que la permisividad institucional en el sur impacta directamente en la estabilidad de Estados Unidos.