El gobierno de Trump busca un cambio en la cúpula cubana como condición para cualquier acuerdo, mientras la isla enfrenta apagones masivos y escasez de combustible. Las conversaciones bilaterales avanzan en medio de una profunda crisis humanitaria.
El gobierno de Estados Unidos ha endurecido su postura hacia Cuba. La administración de Donald Trump exige la salida del mandatario Miguel Díaz-Canel como condición para cualquier negociación sobre el futuro económico de la isla, en momentos en que la nación caribeña enfrenta su peor crisis en décadas.
De acuerdo con fuentes consultadas por The New York Times, funcionarios estadounidenses han dejado claro a sus interlocutores cubanos que ningún acuerdo será posible mientras Díaz-Canel permanezca al frente del gobierno . La estrategia se centra en forzar un cambio en la cúpula sin demandar, por ahora, el desmantelamiento inmediato del sistema comunista.
Trump declaró este lunes desde la Casa Blanca:
"Tomar Cuba, eso sería un gran honor. Tomar Cuba de alguna forma, sí. Ya sea liberarla o tomarla. Podría hacer lo que quisiera con ella."
Cuba vive una situación límite marcada por:
Apagones masivos: El sistema eléctrico colapsó esta semana dejando sin luz a la mayor parte del país .
Escasez de combustible: Desde enero, Washington cortó los envíos de petróleo venezolano y amenazó con sanciones a países que suministren crudo a la isla .
Crisis alimentaria: Los cortes de luz echan a perder los pocos alimentos que las familias pueden conseguir.
Testimonios de cubanos reflejan la desesperación:
"Lo poquito que tenemos para comer se echa a perder. Este pueblo está envejecido para seguir sufriendo" , dijo Tomás David Velázquez Felipe, residente de La Habana de 61 años .
A pesar de la presión, ambas partes mantienen diálogo. El presidente cubano confirmó el viernes que su gobierno sostiene conversaciones con Washington . El ministro de Comercio Exterior, Oscar Pérez-Oliva, anunció que los emigrados cubanos —incluyendo los que viven en Estados Unidos— podrán invertir y tener negocios en la isla .
Sin embargo, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, advirtió que la ayuda debe empoderar al pueblo cubano y no al régimen:
"La mejor forma de ayudar al pueblo cubano es empoderándolo, no al régimen que los ha oprimido durante décadas."
El Departamento de Comercio suspendió una licencia que permitía transacciones con bancos cubanos, argumentando que representan un riesgo de desviación de fondos hacia el Estado . Expertos de la ONU condenaron la medida como una "grave violación del derecho internacional".
A pesar del protagonismo mediático de Díaz-Canel, el poder real en Cuba sigue en manos de la familia Castro y del conglomerado militar GAESA . Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, actúa como interlocutor clave en las negociaciones.
Michael Bustamante, experto en Cuba de la Universidad de Miami, señaló:
"Algunas piezas de esta historia, a medida que se van filtrando, no me cuadran. No logro entender cuál es el objetivo final aquí para ninguna de las dos partes."
Mientras Washington exige cambios políticos, la población cubana sigue soportando las consecuencias de una crisis que no da tregua. La comunidad internacional observa con atención si las negociaciones podrán aliviar el sufrimiento de millones de personas.