Luego de que Chapoy lo señalara públicamente y lo acusara de actuar por envidia, Hernández afirmó que ha recibido intimidaciones legales para que no hable. “Ya me dijeron que, si sigo hablando, me van a demandar y meter a la cárcel. Que lo hagan”, expresó, asegurando que está cansado de callar.
El periodista también relató que dentro de la redacción existe un ambiente de miedo y vigilancia, y que cuando apareció en entrevistas recientes, personal del programa seguía cada una de sus palabras. Además, acusó que su relación con la conductora se fracturó luego de que le atribuyeran falsamente robos y fraudes relacionados con comisiones publicitarias, algo que, según él, fue acordado de manera transparente con conductores y producción.
Ernesto incluso aseguró haber sido agredido físicamente por una productora y señaló que otros colaboradores habrían sufrido humillaciones y maltratos similares. “Esto es solo la punta del iceberg”, advirtió, al tiempo que afirmó que muchos trabajadores no hablan por temor a represalias.
A la controversia se sumaron declaraciones de Martha Figueroa, exintegrante del programa, quien recordó haber vivido amenazas y un ambiente hostil durante su etapa en Ventaneando. Todo esto ocurre en medio del aniversario 30 del programa, que lejos de celebrarse en calma, quedó marcado por acusaciones cruzadas, viejos rencores y la amenaza de que salgan a la luz más secretos del detrás de cámaras.