Frank representó durante 32 años a los suburbios de Boston en el Congreso estadounidense y posteriormente se mudó junto a su esposo, Jim Ready, a Ogunquit, en Maine. De acuerdo con la información difundida, el político ingresó en cuidados paliativos en abril debido a insuficiencia cardíaca congestiva.
El exlegislador se convirtió en una figura emblemática dentro de la política estadounidense al declararse públicamente homosexual en 1987, siendo el primer integrante del Congreso en hacerlo de manera voluntaria. Años después, en 2012, también hizo historia al convertirse en el primer congresista en funciones en casarse con una persona del mismo sexo.
Barney Frank era conocido por su estilo directo, su humor mordaz y sus posiciones liberales dentro del Partido Demócrata. Él mismo se definía como un “judío gay zurdo” y fue una voz importante en la lucha contra la discriminación y a favor de comunidades marginadas.
Durante su trayectoria legislativa impulsó recursos para la lucha contra el VIH/SIDA y presionó para eliminar restricciones que impedían a personas homosexuales servir en el ejército estadounidense.
Además de su papel en temas sociales, Frank dejó una huella importante en materia económica. En 2007 asumió la presidencia del Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes y trabajó en la respuesta legislativa a la crisis financiera global de 2008.
Junto al senador Chris Dodd, promovió la creación de la Ley Dodd-Frank, una reforma que fortaleció las regulaciones bancarias, aumentó la supervisión financiera y estableció nuevas protecciones para consumidores tras el colapso económico.
La expresidenta de la Cámara de Representantes,, lo describió como un “idealista al máximo”, mientras otras figuras políticas destacaron su capacidad para combinar pragmatismo político con ideales progresistas.
En sus últimos años, Barney Frank continuó participando activamente en la discusión política estadounidense y se mantuvo como un crítico constante de.