Los resultados fueron publicados este jueves en la revista médica New England Journal of Medicine y presentados durante una reunión científica en Barcelona, España.
De acuerdo con los investigadores, alrededor de uno de cada cinco pacientes que recibió el medicamento alcanzó lo que especialistas llaman una “cura funcional”, es decir, que el virus permanece tan controlado que deja de representar un riesgo activo aun sin continuar la terapia.
“No habíamos tenido un tratamiento que alcanzara este nivel de cura”, afirmó el doctor Seng Gee Lim, del National University Health System de Singapur y uno de los responsables de los estudios financiados por las farmacéuticas GSK e Ionis Pharmaceuticals.
La hepatitis B crónica provoca alrededor de 1.1 millones de muertes cada año en el mundo y puede derivar en cáncer de hígado o insuficiencia hepática.
Actualmente, los pacientes deben seguir tratamientos permanentes para mantener controlado el virus, ya que éste tiene la capacidad de permanecer oculto en el organismo y reactivarse si se suspende la medicación.
El nuevo medicamento, llamado bepirovirsen y conocido como “bepi”, actúa uniéndose al material genético del virus para impedir su replicación y estimular al sistema inmunitario.
Los ensayos clínicos incluyeron a mil 838 pacientes, quienes recibieron inyecciones semanales del fármaco o placebo durante seis meses, además de continuar con sus medicamentos habituales.
Los pacientes que lograban mantener el virus indetectable durante medio año después del tratamiento pudieron dejar también las pastillas tradicionales.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) mantiene actualmente una revisión acelerada del medicamento y se espera una decisión oficial en octubre. Reguladores de Europa, Japón y China también analizan el tratamiento.
Especialistas consideran que los resultados representan uno de los avances más importantes en décadas contra la hepatitis B, aunque advirtieron que todavía se necesita más investigación para confirmar cuánto tiempo puede mantenerse esta “cura funcional”.
La experta Anna Lok, de la Universidad de Michigan, calificó los hallazgos como “un gran paso”, aunque señaló que aún se deben estudiar sus efectos a largo plazo.