La presidenta de México y el líder de la FIFA sostuvieron una conversación telefónica para coordinar la logística del certamen. Sheinbaum descartó riesgos tras los operativos contra el CJNG y anunció que un equipo técnico revisará temas de movilidad y seguridad en las tres sedes del país.
Desde el estado de Sinaloa, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo envió un mensaje de tranquilidad al mundo deportivo. Tras los rumores de una posible reconsideración de sedes debido a la situación de seguridad, la mandataria confirmó este viernes que el Mundial 2026 sigue firme en territorio mexicano, con el respaldo total de Gianni Infantino.
A pesar de la coyuntura violenta derivada de la caída de "El Mencho", Sheinbaum aseguró que la FIFA mantiene su voto de confianza en las instituciones mexicanas:
Sedes blindadas Infantino preguntó específicamente por la situación actual de seguridad. Sheinbaum respondió que los eventos recientes fueron una "situación especial" y que la normalidad ha regresado a los estados afectados.
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Seguridad garantizada La presidenta reiteró que todos los equipos y turistas del mundo pueden tener la certeza de que México es un lugar seguro para desarrollar el torneo.
Misión técnica Se acordó que un equipo de la FIFA visitará el país próximamente para supervisar los planes operativos, enfocándose principalmente en la protección de los asistentes.
Además de la seguridad, un punto clave de la charla fue el tráfico en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey:
Flujos de tráfico Infantino solicitó especial atención en la movilidad para garantizar que los aficionados puedan trasladarse a los estadios sin contratiempos.
Coordinación local El gobierno federal trabajará con las administraciones estatales de las tres sedes para agilizar rutas y transporte público durante el certamen.
"Va a ser un muy buen Mundial", añadió la mandataria, subrayando que México será recibido con los brazos abiertos. Con esta confirmación, el Gobierno Federal busca cerrar la puerta a especulaciones sobre cambios de sede y concentrar los esfuerzos en la cuenta regresiva para el silbatazo inicial.