De acuerdo con la agencia Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria iraní, el equipo negociador determinó detener el intercambio de mensajes y contactos con Estados Unidos mientras continúen las operaciones militares israelíes en Líbano.
Las autoridades iraníes sostienen que el alto al fuego alcanzado con Estados Unidos el pasado 8 de abril incluye todos los frentes del conflicto regional, incluido el territorio libanés. Por ello, consideran que los bombardeos anunciados por el gobierno israelí representan una violación directa de los compromisos asumidos durante la tregua.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchí, afirmó que cualquier incumplimiento del acuerdo en uno de los escenarios del conflicto equivale a una ruptura del alto al fuego en su totalidad. Además, advirtió que tanto Estados Unidos como Israel deberán asumir las consecuencias de cualquier escalada derivada de estas acciones.
En la misma línea, el presidente del Parlamento iraní y negociador jefe, Mohamad Baqer Qalibaf, lanzó un mensaje de advertencia al señalar que quienes incumplan los acuerdos terminarán pagando el costo de sus decisiones.
La suspensión de las conversaciones ocurre cuando ambos países intentaban consolidar un acuerdo para poner fin al conflicto. Durante la semana pasada se reportó la existencia de un preacuerdo entre Teherán y Washington; sin embargo, versiones de medios estadounidenses señalaron que el presidente Donald Trump solicitó modificaciones antes de otorgar su aprobación definitiva.
La situación se complicó aún más después de que durante la madrugada se registraran nuevos intercambios de ataques entre ambas naciones. Estados Unidos bombardeó posiciones iraníes en Goruk y la isla de Qeshm, mientras que Irán respondió atacando una base desde donde, según su versión, se lanzó la ofensiva.
Con este nuevo episodio, las posibilidades de una pronta resolución diplomática vuelven a quedar en incertidumbre, mientras aumenta la tensión en Medio Oriente.