Durante la noche, fuerzas israelíes bombardearon depósitos de combustible en la capital iraní, Teherán, lo que provocó una gran nube tóxica que cubrió parte de la ciudad. El ataque dejó al menos cuatro personas muertas y obligó a las autoridades a racionar la gasolina a un máximo de 20 litros por persona al día.
El Ejército de Israel aseguró que también atacó el cuartel general de la Fuerza Aérea de la Guardia Revolucionaria iraní, desde donde se operan misiles balísticos y drones. De acuerdo con el gobierno israelí, en las últimas 24 horas su fuerza aérea alcanzó alrededor de 400 objetivos militares en el oeste y centro de Irán, entre ellos lanzadores de misiles y plantas de producción de armamento.
Mientras tanto, en Irán se desarrolla el proceso para elegir al sucesor del ayatolá Alí Jamenei, quien murió al inicio del conflicto el pasado 28 de febrero. Dos ayatolás miembros de la Asamblea de Expertos señalaron que ya existe un consenso sobre quién ocupará el cargo de líder supremo, aunque el nombre aún no ha sido anunciado oficialmente.
El Ejército israelí advirtió que atacará a cualquier persona que resulte designada como nuevo líder supremo o que participe en el proceso de designación. En la misma línea, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el próximo líder iraní “no durará mucho” en el cargo si no cuenta con la aprobación de su administración.
El conflicto también ha tenido fuertes repercusiones en el Líbano. Según el Ministerio de Salud libanés, al menos 394 personas han muerto desde el inicio de los ataques israelíes en ese país, entre ellas 83 niños. Además, más de medio millón de personas se han registrado como desplazadas tras los bombardeos.
Uno de los ataques más recientes ocurrió en la localidad de Sir al Gharbiya, en el sur del Líbano, donde el derrumbe de un edificio de tres plantas dejó 19 muertos, en su mayoría mujeres y niños. Asimismo, Israel lanzó un bombardeo en Beirut que impactó el hotel Ramada del paseo marítimo, donde según Tel Aviv se encontraban comandantes de la Guardia Revolucionaria iraní.
Por su parte, Irán ha continuado con ataques en la región del golfo Pérsico. Durante la madrugada se registraron impactos en bases estadounidenses en Kuwait y Baréin, además del lanzamiento de 17 proyectiles y 117 drones contra Emiratos Árabes Unidos, la mayoría de los cuales fueron interceptados.
Estos ataques también han afectado infraestructura civil, incluidos aeropuertos, puertos y hoteles. Según reportes del diario The New York Times, al menos 14 personas han muerto en estos ataques, mientras que autoridades iraníes aseguran que más de mil 300 civiles han fallecido dentro de su territorio desde el inicio del conflicto.
En medio de la escalada militar, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que un soldado estadounidense murió tras resultar herido en Arabia Saudita durante uno de los primeros ataques iraníes, con lo que el número total de militares estadounidenses fallecidos asciende a siete.
Mientras continúan los bombardeos y las amenazas entre las partes involucradas, la comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo del conflicto, ante el riesgo de que la guerra se expanda aún más en la región.