Bolsonaro fue ingresado luego de sufrir un episodio de broncoaspiración que derivó en una infección pulmonar.
El cuadro clínico encendió las alertas debido a sus antecedentes médicos, relacionados con el atentado que sufrió en 2018 durante su campaña presidencial.
El exmandatario cumple una condena de 27 años por su participación en un intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022, en las que resultó derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva.
Debido a su estado de salud, un juez autorizó que cumpla parte de su condena en su domicilio.
Entre las medidas impuestas destacan:
Prohibición de usar teléfonos celulares o cualquier medio de comunicación
Restricción total de visitas, excepto familiares y médicos
Supervisión durante el periodo de arresto domiciliario
El caso de Bolsonaro ha generado una fuerte polarización en Brasil, al tratarse de uno de los procesos judiciales más relevantes en la historia reciente del país.
Su traslado a prisión domiciliaria abre un nuevo capítulo tanto en el ámbito legal como en el político, mientras continúa el desarrollo del proceso.