El líder norcoreano advirtió que reforzará de manera permanente sus fuerzas nucleares y rechazó cualquier intercambio de desarme por beneficios económicos. En su discurso ante el Parlamento, Kim también acusó a Estados Unidos de desestabilizar la región y calificó a Seúl como su principal adversario.
El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, pronunció este lunes un discurso ante la Asamblea Popular Suprema en el que delineó las prioridades estratégicas de su gobierno para los próximos años. A través de la agencia estatal KCNA, Kim dejó clara su postura: las armas nucleares son irreversibles y seguirán fortaleciéndose.
“La realidad mundial actual, en la que la dignidad y los derechos de los Estados soberanos son violados sin piedad por la fuerza y la violencia unilaterales, enseña claramente cuál es la verdadera garantía de la existencia y la paz de un Estado”.
— Kim Jong-un, líder de Corea del Norte
Kim rechazó de manera tajante la posibilidad de negociar el desarme nuclear a cambio de incentivos económicos o garantías de seguridad. Según el mandatario, Pionyang ya demostró que mantener las fuerzas nucleares mientras se persigue el desarrollo económico es la elección estratégica correcta.
Disuasión esencial: Kim calificó la ampliación de la “disuasión nuclear de autodefensa” como clave para la seguridad nacional, la estabilidad regional y el desarrollo económico.
Lección del contexto global: Analistas surcoreanos interpretaron sus declaraciones como una crítica indirecta a la acción militar de Estados Unidos contra Irán, un escenario que, según Kim, refuerza la necesidad de contar con armamento nuclear.
Uno de los puntos más contundentes del discurso fue la redefinición de la relación con Corea del Sur. Kim afirmó que Seúl ha sido “reconocido como el Estado más hostil” y advirtió:
Cualquier intento de infringir la soberanía de Corea del Norte sería respondido ‘sin piedad, sin vacilación ni moderación’.
Este lenguaje marca un giro radical respecto a décadas de política norcoreana que buscaba la reunificación pacífica. Ahora, Pionyang redefine formalmente sus vínculos con el Sur como los existentes entre dos Estados hostiles.
Expertos en la península coreana han señalado la relevancia de este cambio discursivo:
Yang Moo-jin, profesor de la Universidad de Estudios sobre Corea del Norte: “Estas circunstancias han reforzado el argumento de larga data de Pionyang de que las armas nucleares son esenciales para disuadir la intervención externa y salvaguardar la supervivencia del régimen”.
Lim Eul-chul, de la Universidad de Kyungnam: El lenguaje utilizado “despoja efectivamente a Corea del Sur de cualquier estatus restante como nación compatriota” y va más allá de la retórica pasada. Es una “declaración que niega la propia legitimidad de Corea del Sur como contraparte”.
Kim también dedicó parte de su discurso a criticar a Estados Unidos y sus aliados, a quienes acusó de desestabilizar la región mediante el despliegue de activos nucleares estratégicos cerca de la península coreana.
Sin embargo, el líder norcoreano afirmó que su país ya no se considera una nación amenazada, sino que ahora posee el poder para amenazar a otros si fuera necesario.
La Casa Azul, sede de la presidencia surcoreana, respondió este martes calificando las declaraciones de Kim como “indeseables para la coexistencia pacífica”. En un comunicado difundido por la agencia Yonhap, Seúl insistió en que solo el diálogo y la cooperación pueden garantizar la seguridad y la prosperidad mutuas en la península.
Las declaraciones de Kim son la señal más reciente de un giro estratégico que comenzó hace meses, cuando abandonó la política de reunificación pacífica y comenzó a tratar a Corea del Sur como un adversario. Este endurecimiento se ha reflejado en:
Pruebas de misiles balísticos y sistemas de armas avanzados.
Cierre de agencias gubernamentales dedicadas a la reunificación.
Retórica cada vez más beligerante hacia Seúl y Washington.