Un grupo de mujeres mexicanas logró cruzar el océano Atlántico remando, tras completar una expedición de más de 40 días desde las Islas Canarias hasta Antigua y Barbuda, en el Caribe.
La travesía implicó un recorrido superior a los 4 mil kilómetros, realizado completamente a remo, enfrentando condiciones climáticas cambiantes y largas jornadas en mar abierto. El cruce se llevó a cabo sin apoyo motorizado, bajo un esquema de resistencia física y trabajo en equipo.
La expedición representa un logro relevante en el ámbito del deporte de resistencia y la exploración marítima, al tratarse de una ruta considerada de alta exigencia por las corrientes y el tiempo prolongado en el océano.
Con la llegada a las costas del Caribe, el grupo concluyó una de las travesías más demandantes del remo oceánico, marcando un precedente para futuras expediciones encabezadas por mujeres mexicanas.