A ocho semanas del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, el gobierno de México intensificó sus protocolos de seguridad ante posibles riesgos que van desde ataques con explosivos hasta incidentes con agentes químicos en zonas de alta afluencia como estadios, hoteles y sistemas de transporte público.
De acuerdo con reportes recientes, aunque el discurso oficial mantiene que no existen alertas específicas por terrorismo, las acciones emprendidas muestran una preparación preventiva ante cualquier amenaza que pudiera aprovechar la magnitud del evento deportivo.
Como parte de esta estrategia, fuerzas especiales mexicanas reciben entrenamiento por parte de unidades de élite de Estados Unidos, dentro de un esquema de cooperación bilateral enfocado en fortalecer la capacidad de reacción ante posibles atentados.
El operativo forma parte del llamado Plan Kukulcán, diseñado para reforzar la seguridad en las tres sedes mexicanas del Mundial: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.
Especialistas en seguridad señalan que los eventos masivos como una Copa del Mundo suelen convertirse en objetivos atractivos para organizaciones criminales o grupos extremistas debido a la visibilidad internacional y el impacto mediático que generan.
También existe preocupación por puntos vulnerables de ingreso al país, particularmente en la frontera sur, donde analistas consideran necesario reforzar controles migratorios, inteligencia y coordinación internacional.
El Mundial 2026 será histórico al celebrarse de manera conjunta entre México, Estados Unidos y Canadá, por lo que las autoridades de los tres países mantienen coordinación constante para prevenir riesgos y garantizar la seguridad de millones de aficionados.