En España, miles de personas participaron en diversas marchas con motivo del Día Internacional de la Mujer, donde se exigió el fin de la violencia contra las mujeres. Sin embargo, el movimiento feminista volvió a mostrarse dividido por debates internos relacionados con la abolición de la prostitución y la ley trans que permite cambiar el sexo en el registro civil a partir de los 16 años.
En París, la movilización fue convocada principalmente por sindicatos, organizaciones feministas y partidos políticos de izquierda. Entre las participantes estuvo Gisèle Pelicot, quien se hizo conocida mundialmente tras denunciar que durante años fue drogada por su esposo para que otros hombres abusaran de ella mientras estaba inconsciente. Durante la marcha, muchas pancartas denunciaban la violencia sexual con mensajes como: “¡Alto a la violencia sexista y sexual!”.
Por otra parte, en países del Sudeste Asiático como Camboya, Filipinas e Indonesia, miles de mujeres también se manifestaron bajo el lema “Ejercer la libertad, justicia y dignidad para niñas y mujeres”. Las protestas buscaron visibilizar la desigualdad de género y exigir mejores políticas públicas.
En Camboya, las mujeres continúan estando poco representadas en puestos de liderazgo, a pesar de los esfuerzos por aumentar su participación política. Mientras tanto, en Filipinas, las manifestantes reclamaron mayor respeto en el ámbito laboral y mejores condiciones de acceso al sistema de salud, en un país donde el aborto y el divorcio siguen prohibidos debido a la influencia de la Iglesia católica.
Las movilizaciones de este 8M reflejan que, a pesar de los avances en derechos, aún existen importantes retos para alcanzar la igualdad de género en distintas partes del mundo.