Guillermo Álvarez Cuevas, quien fuera el hombre más poderoso del entorno cementero durante décadas, falleció este sábado tras complicaciones médicas que arrastraba desde hace meses. Su deceso pone fin a una era marcada por el éxito deportivo y el control de la Cooperativa Cruz Azul, pero también por las graves acusaciones de lavado de dinero que lo llevaron a pasar sus últimos días tras las rejas.
El destino final de "Billy" Álvarez se definió en un hospital de Toluca, en el Estado de México. Tras ser trasladado de urgencia desde el penal de máxima seguridad del Altiplano por problemas en las vías respiratorias, el exdirectivo no logró recuperarse, confirmando su fallecimiento esta mañana a través de reportes de la prensa local y nacional.
La estancia de Álvarez en el sistema penitenciario federal fue breve pero devastadora para su salud:
El arresto: Tras permanecer prófugo de la justicia por varios años, agentes de la FGR lo capturaron en la Ciudad de México en enero de 2025.
Fractura de cadera: En febrero de ese mismo año, tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en un hospital mexiquense por una severa lesión ósea, evento del cual su condición física general nunca se recuperó del todo.
Vigilancia constante: Su fallecimiento ocurrió mientras se encontraba rodeado de custodios federales, quienes mantuvieron el cerco sobre el exlíder cooperativista hasta su último aliento.
Durante casi tres décadas, Guillermo Álvarez Cuevas fue sinónimo de Cruz Azul. Sin embargo, su imperio comenzó a desmoronarse por presiones internas y auditorías de la Federación:
El pliego de cargos: Enfrentaba procesos penales complejos por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.
Desvíos millonarios: La UIF y la FGR documentaron el presunto uso de empresas fachadas para simular facturas y desviar fondos de los trabajadores de la cooperativa.
Legado en disputa: Su captura y posterior deceso ocurren en medio de una profunda división entre las distintas facciones de la cementera que aún pelean por el control financiero y administrativo de la marca.
Al momento de su fallecimiento, ni el Club Deportivo Cruz Azul ni los voceros actuales de la Cooperativa han emitido un comunicado formal de pésame, un reflejo del distanciamiento institucional y el estigma legal que pesaba sobre los hombros de quien alguna vez fue el jefe absoluto de la Noria.