De acuerdo con los primeros reportes, los hechos se registraron la noche del 18 de enero en un bar de Durango, donde el intérprete se encontraba trabajando. Testigos señalaron que el incidente inició con una discusión entre el cantante y un cliente del lugar. Tras el altercado, el sujeto presuntamente salió del establecimiento y regresó minutos después con un arma de fuego, disparando directamente contra el músico.
Óscar Alvarado recibió al menos tres impactos de bala en el pecho, lo que provocó lesiones graves en órganos vitales. Desde su ingreso al hospital, su estado de salud fue reportado como crítico, generando una fuerte movilización de apoyo por parte de colegas, amigos y seguidores del regional mexicano, quienes se mantuvieron atentos a cualquier actualización.
Durante los días posteriores al ataque, su hermano Mayito Alvarado utilizó sus redes sociales para solicitar oraciones por la recuperación del cantante, compartiendo mensajes de esperanza mientras Óscar luchaba por sobrevivir. Sin embargo, la madrugada del jueves 29 de enero se confirmó el peor desenlace.
Fue el propio Mayito quien dio a conocer la noticia del fallecimiento a través de un emotivo mensaje en redes sociales, en el que expresó el profundo dolor que atraviesa la familia.
“Acaba de fallecer mi carnal… ayúdenme a rezar mucho para que encuentre la paz. La vida jamás se verá igual para mí”, escribió, palabras que rápidamente se viralizaron entre fans y músicos del género.
Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre personas detenidas ni avances oficiales en la investigación del ataque. Tampoco se han dado a conocer detalles sobre homenajes póstumos o el lugar donde serán velados los restos del cantante.
Óscar Eduardo Alvarado Gálvan era originario de Durango y se había consolidado como una figura emergente dentro del circuito local de corridos, impulsado principalmente por redes sociales y plataformas digitales. Temas como “Cuadro chico”, “California High” y “El Durangazo” le permitieron ganar reconocimiento entre el público del regional mexicano, convirtiéndolo en una de las voces representativas de su región.
Su muerte deja un vacío en la escena musical local y reaviva la preocupación por la violencia que continúa afectando a artistas durante presentaciones en vivo.