La medida eliminó las barreras generacionales, permitiendo reclamar el pasaporte canadiense a quienes tengan abuelos, bisabuelos o antepasados más lejanos nacidos en el país. Abogados reportan estar “desbordados” por el aumento de consultas, impulsado por el clima político en Estados Unidos.
Estadounidenses podrían ser elegibles para obtener la ciudadanía canadiense luego de un reciente cambio en los requisitos del gobierno de Canadá que ha resultado en un marcado incremento en las solicitudes.
Para personas como Zack Loud —oriundo de Farmington, Minnesota— fue toda una sorpresa enterarse de que, en virtud de una nueva ley, él y sus hermanos ya eran considerados como ciudadanos canadienses debido a que su abuela es originaria de ese país.
“Mi esposa y yo ya habíamos hablado de la posibilidad de buscar trabajo en el extranjero, pero la ciudadanía hizo que Canadá subiera muchísimo en nuestra lista”.
— Zack Loud
Desde la entrada en vigor de la medida el pasado 15 de diciembre, abogados de inmigración en Estados Unidos y Canadá aseguran que se han visto rebasados por el número de clientes que buscan ayuda para presentar solicitudes de prueba de ciudadanía.
Nicholas Berning, abogado de migración en Boundary Bay Law (Washington), señaló que su oficina está “prácticamente desbordada con este tema. Hemos dejado de lado parte de otros trabajos para poder sacar adelante estos casos” .
Amandeep Hayer, abogado en Vancouver, pasó de unos 200 casos de ciudadanía al año a tener más de 20 consultas diarias.
Canadá ha realizado cambios en sus leyes de ciudadanía desde hace varias décadas, ya sea para actualizar interpretaciones históricas o para abordar cuestiones de discriminación.
Antes: La ciudadanía canadiense por descendencia únicamente podía pasar de una generación a la siguiente (de padre/madre a hijo/a).
Ahora: La nueva ley abrió la ciudadanía a cualquier persona nacida antes de la entrada en vigor de la medida que pueda demostrar que tiene un familiar canadiense en línea directa —un abuelo, bisabuelo o incluso un antepasado más lejano.
Quienes nacieron el 15 de diciembre o después deben demostrar que su padre o madre canadiense vivió en Canadá durante al menos 1,095 días (3 años).
La nueva ley establece que los descendientes directos de canadienses ya son considerados ciudadanos, pero deben presentar evidencia para obtener un certificado de ciudadanía. Hayer calcula que hay millones de estadounidenses con antepasados canadienses.
Los solicitantes estadounidenses tienen distintos motivos, pero muchos afirman que la campaña migratoria del presidente Donald Trump y otras cuestiones políticas los han llevado a buscar la doble nacionalidad.
Michelle Cunha (Bedford, Massachusetts): “Me esforcé al máximo durante 30 años. He hecho todo lo que he podido para que Estados Unidos sea lo que le promete al mundo… Pero claramente no lo somos y no lo vamos a ser pronto”.
Troy Hicks (Pahrump, Nevada): Un viaje a Australia lo impulsó a tomar la decisión después de que la primera persona con la que habló insultara a Trump y a Estados Unidos.
Maureen Sullivan (Naples, Florida): La ofensiva migratoria en Minnesota, que afectó a su sobrino, la motivó a considerar la ciudadanía canadiense como una opción por si las cosas “se ponen realmente mal” .
Solicitud de prueba de ciudadanía: 75 dólares canadienses (55 dólares estadounidenses) para quienes tienen la documentación a la mano.
Con abogado o genealogista: Los costos aumentan. Cunha pagará alrededor de 6,500 dólares.
Tiempo de procesamiento: Alrededor de 10 meses. Hay más de 56,000 personas a la espera de una decisión.
Cifras: Entre el 15 de diciembre y el 31 de enero, Canadá confirmó la ciudadanía por descendencia para 1,480 personas. 24,500 estadounidenses obtuvieron la doble nacionalidad el año pasado.
Fen Hampson, profesor de asuntos internacionales en la Universidad Carleton en Ottawa, señaló que en términos generales los canadienses son personas “acogedoras” , pero también hay preocupaciones:
“Creo que donde la gente empieza a mirar con recelo es a personas que nunca han estado en Canadá, que tienen vínculos muy débiles. Pueden conseguir un pasaporte, convertirse en canadienses por conveniencia. A la gente no le gusta eso”.
La nueva ley canadiense ha sido recibida con entusiasmo por millones de estadounidenses que buscan una “vía de escape” ante el clima político actual. Sin embargo, para muchos canadienses, la idea de que personas con vínculos débiles obtengan un pasaporte por “conveniencia” genera recelo. Mientras tanto, los solicitantes argumentan que no están pidiendo un favor, sino ejerciendo un derecho que siempre tuvieron.