Lo que debió ser el "Senior Night" (noche de graduados), una celebración para los estudiantes de último año de la secundaria North Providence, se transformó en una escena de horror. Este lunes a las 2:30 p. m., un hombre armado abrió fuego contra su propia familia en el Lynch Arena de Pawtucket, Rhode Island, dejando un rastro de muerte y dolor que quedó grabado en la transmisión en vivo del encuentro.
El tiroteo ocurrió durante el partido entre el equipo cooperativo Coventry-Johnston y el conjunto BVS. Según los informes oficiales:
El ataque: El agresor, padre de un jugador del equipo de North Providence, disparó directamente contra cinco miembros de su familia.
Saldo mortal: La madre del estudiante falleció instantáneamente en la pista de hielo. Un hermano del joven murió poco después en el hospital.
Heridos críticos: Otros tres familiares permanecen en estado crítico en el Hospital de Rhode Island.
El suicidio: Tras perpetrar el ataque, el hombre se quitó la vida en el recinto deportivo.
La transmisión oficial del partido captó el escalofriante momento. En el audio se escuchan 14 disparos consecutivos que interrumpen el juego, seguidos de un silencio sepulcral de diez segundos y un par de detonaciones finales. Las imágenes muestran a los jugadores huyendo del hielo y a los asistentes buscando refugio en medio del caos.
"Es un hecho trágico e indignante, pero se trata de un incidente aislado de violencia doméstica", declaró el alcalde de Pawtucket, Don Grebien, intentando calmar a una población aún sensible por la seguridad escolar.
Tras el despliegue policial, los distritos escolares de Johnston, Coventry y North Providence confirmaron que el resto de los estudiantes y el personal se encuentran a salvo. Los jugadores fueron evacuados del estadio, muchos de ellos aún con sus uniformes de juego, mientras se organizaban los planes de reunificación familiar.
Este incidente ocurre apenas dos meses después del tiroteo en la Universidad de Brown, donde murieron dos estudiantes. La repetición de actos violentos en centros educativos y deportivos ha encendido las alarmas en Rhode Island sobre la salud mental y el control de armas en el estado. Hasta el momento, las autoridades no han revelado el motivo que llevó a este padre a destruir a su familia frente a su propio hijo.