Princesa Sofía de Suecia admite haber coincidido con Jeffrey Epstein en dos ocasiones hace 20 años

Princesa Sofía de Suecia admite haber coincidido con Jeffrey Epstein en dos ocasiones hace 20 años

La esposa del príncipe Carlos Felipe explicó que le presentaron al pederasta en un restaurante y luego lo vio en la proyección de una película. Afirmó no haber tenido contacto con él desde entonces y expresó su solidaridad con las víctimas.

La familia real sueca se ve nuevamente vinculada al escándalo global de Jeffrey Epstein. Este martes 10 de febrero de 2026, la princesa Sofía de Suecia, esposa del príncipe Carlos Felipe, confirmó públicamente que tuvo contacto en dos ocasiones con el financiero convicto por tráfico sexual de menores, pero aseguró que estos breves encuentros sociales ocurrieron hace dos décadas y que nunca volvió a tener relación alguna con él.

Dos encuentros sociales, según su versión

A través de un comunicado reproducido por la agencia sueca TT, la princesa de 43 años detalló la naturaleza de esos contactos, que la Casa Real sueca ya había admitido semanas atrás cuando su nombre apareció en los documentos desclasificados de Epstein.

“Como hemos mencionado con anterioridad, coincidí con él en un par de actos sociales. Pero ahora que he leído sobre los terribles crímenes que cometió con chicas jóvenes, estoy muy agradecida por no haber tenido nada que ver con él desde esas dos ocasiones hace dos décadas”
— Princesa Sofía de Suecia.

Según su relato, el primer encuentro fue en un acto social en un restaurante, donde le presentaron a Epstein. La segunda vez, lo vio en la proyección de una película, evento al que, enfatizó, asistieron "muchas otras personas". Concluyó su declaración expresando solidaridad con las víctimas y su deseo de que se haga justicia.

Un nombre más en la extensa lista de contactos

La princesa Sofía se suma así a la larga lista de figuras públicas, políticas, aristocráticas y del mundo del entretenimiento que han tenido que aclarar su conexión, por más tangencial que fuera, con Epstein tras la filtración masiva de documentos judiciales. Su caso es particular por tratarse de un miembro de una monarquía europea que tradicionalmente busca mantenerse alejada de controversias.

Esta admisión busca cerrar rápidamente cualquier especulación y manejar de manera transparente una situación delicada, alineándose con la postura de otras personalidades que han optado por reconocer contactos menores con Epstein para evitar que se conviertan en un escándalo mayor. La estrategia es clara: reconocer, distanciarse y condenar, todo en un mismo movimiento.