Pablo Gómez encabezó durante cuatro meses una consulta ciudadana con más de 5 mil participantes para construir la reforma electoral, prometiendo romper con la tradición de acuerdos entre élites. Sin embargo, el proyecto final fue redactado únicamente por él y actualmente se negocia en privado con aliados del PT y PVEM, sin convocar a la oposición. La iniciativa, que Sheinbaum presentará este martes, propone reducir el financiamiento a partidos y modificar la composición del Congreso.
Entre septiembre y diciembre de 2025, la comisión presidencial para la reforma electoral realizó 65 audiencias públicas con la participación de 5 mil 294 ciudadanos, expertos, jóvenes, migrantes y funcionarios. En cada una, Pablo Gómez insistió en que esta reforma sería diferente.
"(Será) una cosa abierta, no una cosa vinculada sólo a los líderes de los partidos y a los gobernantes como fue hasta ahora", afirmó el 4 de noviembre durante una de las sesiones.
El mensaje fue consistente desde el inicio de los trabajos:
"La idea de la presidenta Claudia Sheinbaum era la de una enorme apertura en un país donde todas las anteriores reformas electorales han sido hechas por pequeños grupos. Hoy tenemos la apertura de escuchar las opiniones existentes", declaró el 1 de octubre.
Pese a las 392 propuestas recibidas en las audiencias públicas, el documento final fue elaborado exclusivamente por Pablo Gómez. Desde principios de enero, la Secretaría de Gobernación instaló mesas de negociación en un inmueble de la calle Barcelona, colonia Juárez, con características muy distintas a las prometidas:
Participantes limitados: Solo asistieron dirigentes del PT (Alberto Anaya) y PVEM (Arturo Escobar), los partidos aliados de Morena.
Sin oposición: No fueron convocados líderes del PAN, PRI ni Movimiento Ciudadano.
Sin acuerdos: Las negociaciones con los aliados concluyeron sin prosperar.
El senador del Partido Verde, Manuel Velasco, reveló que ni la Secretaría de Gobernación ni la comisión compartieron previamente el proyecto con sus aliados, por lo que definirán su postura hasta conocer la propuesta oficial.
El proyecto preliminar que Gómez presentó a sus aliados legislativos contempla:
Reducción del financiamiento público: Recortar en 25% los recursos destinados a los partidos políticos.
Reestructuración del INE: Disminuir de 11 a 9 el número de consejeros electorales.
Ampliación de la Cámara de Diputados: Aumentar a 508 legisladores mediante una nueva fórmula de asignación de curules de representación proporcional.
Efecto cuestionado: Según los propios aliados del oficialismo, esta nueva fórmula podría beneficiar a Morena.
Durante las audiencias públicas, no solo se escucharon voces afines al oficialismo. Ciudadanos críticos aprovecharon los espacios para plantear propuestas concretas:
Medidas para cerrar el paso al dinero del narcotráfico en las campañas.
Mecanismos para preservar la pluralidad en el Congreso.
Retiro del triunfo a candidatos que rebasen los topes de gasto.
Sanciones a partidos que postulen mujeres en distritos sin posibilidades reales de triunfo.
Uno de los momentos más tensos ocurrió cuando el ciudadano Salvador Navarro se dirigió directamente a los organizadores:
"No seamos ingenuos. Sabemos que ustedes, Morena, pretenden utilizar su aplanadora en el Congreso para impulsar una reforma que dudo sea distinta a la ya presentada por el expresidente López Obrador: una reforma con tintes autoritarios y con la mayor posibilidad de concentrar el poder, sin diálogos, solo monólogos; sin discusión, solo imposición".
La presidenta Claudia Sheinbaum presentará oficialmente la iniciativa este martes. El documento aún podría modificarse antes de su entrega formal, aunque hasta ahora el proceso ha transitado de una consulta ciudadana masiva a negociaciones discrecionales con los aliados más cercanos.