“Se nos está muriendo la gente”: El desgarrador llanto del alcalde de Penco ante la demora en decretar Estado de Excepción
Rodrigo Vera se quebró en plena transmisión en vivo al denunciar la falta de ayuda urgente. Los incendios en Ñuble y Biobío ya dejan un saldo de 14 fallecidos, algunos de ellos atrapados dentro de sus propios hogares.
La catástrofe que azota al sur de Chile ha superado cualquier capacidad de respuesta local. Este lunes 20 de enero de 2026, el alcalde de Penco, Rodrigo Vera, protagonizó un momento de profunda angustia al borde del llanto, tras confirmar que el fuego no solo ha arrasado con viviendas, sino con vidas humanas que no pudieron escapar de las llamas.
Un grito de auxilio ignorado
Vera denunció que la burocracia estatal ha sido más lenta que el avance de los incendios. Su exigencia es clara: la declaración inmediata de Estado de Excepción para que las fuerzas militares y todos los recursos del Gobierno Central se desplieguen sin restricciones en las zonas afectadas.
Tragedia humana: Hasta la noche del domingo, la cifra oficial se elevó a 14 fallecidos. "Tenemos reportes de vecinos que murieron dentro de sus casas, personas que lo perdieron todo en minutos", señaló la autoridad con la voz entrecortada.
Falta de recursos: El alcalde criticó la demora en la llegada de brigadas adicionales y apoyo aéreo, mientras el viento y las altas temperaturas complican el combate del fuego en las regiones de Ñuble y Biobío.
"Penco se levantará"
A pesar del quiebre emocional provocado por la magnitud del desastre, el alcalde Vera envió un mensaje de resiliencia a su comunidad. Aseguró que la prioridad absoluta en este momento es el rescate de sobrevivientes y el apoyo a las familias que han quedado solo con lo que llevan puesto.
"Pese al dolor, nos vamos a levantar. Pero hoy necesito que nos escuchen, que el Gobierno entienda que estamos solos combatiendo un infierno", enfatizó.
Situación Crítica en el Sur
Las regiones del Biobío y Ñuble se encuentran bajo alerta roja. Los incendios forestales, impulsados por una ola de calor sin precedentes, han destruido miles de hectáreas y mantienen a las autoridades en una carrera contra el tiempo para evitar que las llamas ingresen a los centros urbanos más densamente poblados de la zona.