Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que, aunque México mostró disposición para recibir a la selección iraní debido a su conflicto bélico con Washington, el organismo rector del fútbol rechazó cualquier modificación. Esta negativa deja a Irán en una encrucijada: viajar a suelo "hostil" o arriesgarse a quedar fuera del torneo, lo que abre una esperanza para Italia.
La tensión entre Irán y Estados Unidos ha escalado al terreno deportivo. Tras el ataque que acabó con la vida del líder supremo iraní en febrero pasado, el régimen de Teherán prohibió a sus delegaciones viajar a países enemigos. Ante este escenario, México surgió como la "tercera vía" para salvar la participación persa, pero la FIFA cerró la puerta definitivamente.
A pesar de que los estatutos del organismo permiten cambios de sede por Fuerza Mayor o falta de garantías de seguridad, la decisión fue técnica:
Complejidad operativa: Cambiar las sedes generaría un caos en la logística ya establecida para el torneo, según explicó Sheinbaum.
Calendario inamovible: Gianni Infantino y su equipo han mantenido la rigidez del programa definitivo para proteger los derechos de transmisión y la venta de boletos.
Responsabilidad del anfitrión: Estados Unidos firmó contratos vinculantes donde garantiza la seguridad de todas las delegaciones, incluida la de Irán.
Si Irán decide finalmente no presentarse por temor a represalias o arrestos de sus jugadores en EE. UU., se activaría el artículo 6.7 del reglamento de la FIFA:
Sustitución discrecional: La FIFA puede designar a un reemplazo si un equipo se retira antes del torneo.
El peso de Italia: Como la mejor posicionada en el ranking (puesto 12) entre las no clasificadas, Italia es la opción con mayor impacto mediático.
Obstáculo continental: El ministro de Deportes italiano, Andrea Abodi, ve "muy difícil" la invitación, pues lo lógico sería otorgar la plaza a otra selección asiática, como los Emiratos Árabes Unidos.
La incertidumbre terminará a mediados de abril, fecha límite que la FIFA ha establecido para tomar una decisión final. Mientras tanto, la Federación de Irán evalúa su respuesta; el dilema es total: arriesgar la seguridad de sus atletas en el país que mató a su líder o regalar su lugar en la cita máxima del deporte mundial.