Tras el vibrante debut y triunfo de la Selección Mexicana en la Copa del Mundo 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció sobre la serie de protestas que rodearon el evento inaugural. Durante su conferencia matutina de este viernes, la mandataria desestimó las manifestaciones encabezadas por diversos colectivos sociales a las afueras del Estadio Azteca, asegurando que ciertos sectores intentaron proyectar una visión negativa del país frente a los reflectores globales, pero que la verdadera esencia nacional quedó reflejada en la fiesta y la celebración ciudadana.
Con un tono firme, Sheinbaum Pardo recalcó que la ceremonia de apertura logró posicionar a México a nivel internacional como una auténtica "potencia cultural", destacando la alegría y felicidad que inundaron las plazas en distintas regiones del territorio. Al ser cuestionada directamente por la prensa sobre si su gobierno está cumpliendo con las exigencias de los grupos que salieron a marchar, la jefa del Ejecutivo lanzó una dura crítica, acusando que algunos de estos colectivos "ni demandas tienen", y remató advirtiendo que aquellos que desean que le vaya mal a México "no la van a pasar bien nunca".
Las declaraciones de la presidenta contrastan marcadamente con la tensa jornada vivida la mañana del jueves en la capital del país. Horas antes de que rodara el balón en el coloso de Santa Úrsula, miles de personas tomaron las calles para exigir atención a sus demandas y visibilizar las crisis de seguridad y derechos humanos que atraviesa el país. Entre los contingentes más numerosos destacaron los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y colectivos de madres buscadoras.
La movilización pacífica escaló en distintos puntos, registrándose momentos de alta tensión con las fuerzas del orden. Durante el desarrollo de la protesta se reportaron detenciones y conatos de enfrentamiento, desatando empujones, gritos y forcejeos cuando algunos manifestantes intentaron impedir los arrestos, en un agudo contraste con el ambiente de fiesta deportiva que se vivía a unos cuantos metros de distancia.