La presidenta mexicana rechazó las declaraciones de la mandataria madrileña, quien calificó al país como un "narcoestado" y lo equiparó con dictaduras. "Es propaganda absolutamente falsa", afirmó.
Un cruce diplomático ha sacudido la relación retórica entre México y España. La presidenta Claudia Sheinbaum respondió este jueves 12 de febrero de 2026 con firmeza a los señalamientos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien días atrás incluyó a México en una lista de países que, a su juicio, viven bajo regímenes de "ultraizquierda" y calificó como "narcoestados".
Sheinbaum desestimó de tajo las acusaciones, enmarcándolas en una narrativa externa que no comprende la realidad mexicana.
“Es absolutamente falso lo que dice. Primero, México ha decidido su propio destino sin copiarle a nadie. No hay copia ni de Cuba ni de Venezuela, de ningún otro país.”
La mandataria subrayó que en México prevalece "la conciencia del pueblo" y la defensa de los derechos, una visión del mundo que, desde el "conservadurismo de fuera", resulta difícil de entender. Enfatizó que en el país no hay censura y que existe libertad y democracia: "aquí cualquiera puede decir lo que sea y no se le persigue".
Para respaldar su postura, Sheinbaum recurrió a resultados concretos de su administración:
Reducción de homicidios: Reiteró la cifra de una caída del 42% en los homicidios desde septiembre de 2024.
Combate a la corrupción interna: Puso como ejemplo la detención del alcalde de Tequila, militante de Morena, acusado de ilícitos. "La mejor muestra... cero impunidad", defendió.
Díaz Ayuso había expresado su deseo de que "pronto Cuba, Nicaragua y otros países, como México... rompan esas mismas cadenas, recuperen su libertad y se ponga fin a los narcoestados que los dictadores de ultraizquierda están implantando".
La respuesta de Sheinbaum buscó desmarcar a México de esa caracterización, reivindicando la autonomía del proyecto político mexicano y rechazando etiquetas impuestas desde el extranjero que, a su juicio, responden más a una campaña propagandística que a un análisis objetivo.
Este intercambio evidencia las tensiones ideológicas entre el actual gobierno mexicano y sectores del conservadurismo español, y subraya la determinación de Sheinbaum de no permitir que desde el exterior se defina la naturaleza del régimen político mexicano, defendiendo su legitimidad democrática y sus resultados en seguridad y combate a la corrupción.