La presidenta descalificó un análisis del periódico estadounidense que argumenta que una guerra frontal contra el narcotráfico tendría un alto costo político para su gobierno. En su lugar, destacó la disminución en la tasa diaria de homicidios como evidencia de su estrategia.
En un enérgico rechazo a la prensa internacional, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó como "artículo de ficción" un ensayo publicado por The New York Times que analiza los supuestos riesgos políticos de que su administración enfrente de lleno a los cárteles de la droga. Desde Michoacán, la mandataria argumentó que el texto carece de pruebas y contrastó su contenido con el caso documentado del exsecretario de Seguridad Genaro García Luna.
Sheinbaum no solo negó la premisa del artículo, sino que redirigió la conversación hacia lo que considera logros concretos y un escándalo del pasado.
“Es el artículo ficción, porque no hay ninguna prueba. Es esta parte de la campaña que está desde el presidente López Obrador de 'narcopresidente'. A todos se les olvidó García Luna, donde había pruebas de que el máximo encargado de la seguridad nacional estaba vinculado con la delincuencia organizada”
— Claudia Sheinbaum, Presidenta de México.
La presidenta aseguró que su gobierno actúa cuando hay denuncias y pruebas, en el marco del sistema penal acusatorio, y destacó un cambio de tendencia en los homicidios: de 91.7 diarios se pasó a 64, según sus cifras, gracias al trabajo coordinado del Gabinete de Seguridad con los estados.
El texto, escrito por la corresponsal Mary Beth Sheridan y publicado el 5 de febrero, plantea una tesis delicada:
Complejidad política: Argumenta que combatir a los cárteles no solo es enfrentar a narcotraficantes, sino posiblemente "desmantelar los cimientos del poder local" y enfrentarse a miembros de la propia coalición de gobierno.
Supervivencia política: Señala que es poco probable que Sheinbaum emprenda una "guerra total" como la que exige Donald Trump, porque su supervivencia política y la de Morena podrían estar en juego.
Nombres propios: Menciona, entre otros, al político Adán Augusto López como padrino político de Hernán Bermúdez, líder de "La Barredora", sugiriendo los intrincados vínculos que dificultarían una purga interna.
Este enfrentamiento verbal con uno de los periódicos más influyentes del mundo sirve a varios propósitos para Sheinbaum:
Reafirmar soberanía: Rechazar una narrativa externa sobre cómo debe manejar México su seguridad.
Control de la agenda: Desviar el foco de los "nexos políticos" hacia sus resultados numéricos(homicidios) y un caso de corrupción pasado (García Luna) de una administración opositora.
Negar la premisa de Trump: Implícitamente, responde a la presión de Washington al sugerir que su estrategia, diferente a una guerra abierta, ya está dando frutos.
El episodio revela la batalla por la narrativa de la seguridad en México. Mientras analistas internacionales cuestionan la viabilidad política de una ofensiva, el gobierno responde con datos de homicidios y acusaciones de ficción, en un complejo juego donde las percepciones globales y la realidad local chocan constantemente.