En un momento de máxima tensión diplomática, Claudia Sheinbaum Pardo y Donald Trump conversaron telefónicamente para intentar encauzar la relación bilateral. El diálogo ocurre apenas semanas después del incidente en Chihuahua donde murieron dos agentes de la CIA y mientras México condiciona la entrega del gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, a la presentación de "pruebas claras" por parte de Washington.
La llamada, calificada por Sheinbaum como "cordial y excelente" en sus redes sociales, busca establecer una tregua narrativa frente a los operativos de inteligencia estadounidense en suelo mexicano y las acusaciones de narcopolítica que pesan sobre la cúpula de Sinaloa.
A pesar del hermetismo sobre los temas más espinosos, la mandataria reveló puntos clave de la charla:
Reafirmación de agenda: Se ratificó el compromiso de trabajar de la mano en temas de seguridad y comercio, los dos pilares que mantienen la estabilidad económica entre ambas naciones.
Misión diplomática: Sheinbaum adelantó que "algunos" colaboradores de Trump viajarán a México en fecha próxima, aunque evitó precisar si se trata del Secretario de Estado, Marco Rubio, o de funcionarios de agencias de seguridad.
Canal abierto: Ambos mandatarios acordaron mantener la comunicación directa para evitar malentendidos en los operativos fronterizos.
La cordialidad de la llamada contrasta con la gravedad de los hechos que han marcado el último mes:
Tragedia en Chihuahua: La muerte de dos agentes de la CIA en un operativo estatal bajo el gobierno de Maru Campos ha desatado una investigación de la FGR. El gobierno federal indaga si la administración estatal facilitó el ingreso de agentes extranjeros sin los protocolos correspondientes.
El "Caso Rocha": El Departamento de Justicia de EE. UU. mantiene la solicitud de extradición contra Rubén Rocha Moya y nueve funcionarios sinaloenses por nexos con el Cártel de Sinaloa.
Exigencia de pruebas: La postura de Sheinbaum ha sido firme: no habrá detenciones con fines de extradición si Washington no entrega expedientes contundentes que respalden las acusaciones de la corte de Nueva York.
Aunque la presidenta indicó que los detalles técnicos de estos casos se han manejado a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la conversación directa con Trump sugiere que el conflicto ha escalado a un nivel donde solo las figuras presidenciales pueden destrabar la parálisis operativa en la cooperación de seguridad.