Tensión y acusaciones de corrupción marcan la aprobación del “plan B” en San Lázaro: 14 horas de insultos cruzados

Tensión y acusaciones de corrupción marcan la aprobación del “plan B” en San Lázaro: 14 horas de insultos cruzados

Con 343 votos a favor, 124 en contra y una abstención, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto impulsado por el gobierno de Claudia Sheinbaum. La sesión, que se prolongó por más de 14 horas, estuvo plagada de injurias entre bancadas y menciones a expresidentes y dirigentes partidistas como los más corruptos.


Una sesión de más de 14 horas

La Cámara de Diputados vivió una de sus jornadas más tensas del año durante la discusión y aprobación del llamado “plan B” de la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Lo que debía ser un debate legislativo se convirtió en un intercambio de insultos, acusaciones de corrupción y agravios personales entre las distintas bancadas.

El proyecto fue aprobado en lo general y en lo particular con 343 votos a favor, 124 en contra y una abstención. La presidenta de la Cámara, Kenia López, turnó la minuta a los congresos de los estados y de la Ciudad de México para su eventual ratificación.

Todos contra todos

El ambiente en San Lázaro fue de una confrontación generalizada:

En la tribuna y desde las curules, los legisladores mencionaron a Dante Delgado, Jorge Álvarez Máynez, Alejandro Moreno, Felipe Calderón, Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nietocomo figuras asociadas a actos de corrupción.

Los señalamientos más duros

El diputado priista Carlos Gutiérrez arremetió contra la coordinadora de MC, Ivonne Ortega:

“Obras infladas, deuda pública que se multiplicó por seis. Ivonne Ortega gobernó como los peores depredadores del viejo régimen y hoy se viste de ciudadana. Qué hipócritas y qué cínicos son”.

Gutiérrez también calificó a Álvarez Máynez como “un cobarde que corre”, a Dante Delgado como “un expresidiario” y acusó a Luisa María Alcalde de ser “la prueba viviente de su traición”.

“No son oposición, son cómplices. No son ciudadanos, son traidores. No son movimiento, son el nuevo narcopartido satélite del gobierno”.

Respuestas de Movimiento Ciudadano

Ivonne Ortega recordó que en 2022, cuando se votó la prisión preventiva oficiosa, el único partido que votó en contra fue Movimiento Ciudadano:

“El único partido que no votó para meter a las personas a la cárcel sin juicio fue Movimiento Ciudadano. Para que digamos, no somos iguales”.

Gibrán Ramírez advirtió:

“Cuando aquí se ataque a nuestro movimiento y cuando se ataque a Dante Delgado y Jorge Álvarez Máynez, van a tener una puntual respuesta. Porque no permitimos que el PRI nos quiera venir a dar clases de moral”.

Morena también en el ojo del huracán

El diputado panista Arturo Yáñez calificó el dictamen como “el plan A de Andrés Manuel López Obrador, el arquitecto real del desmantelamiento real del país”.

La diputada del PAN, Laura Cristina Márquez, exigió a los morenistas:

“Rompan el pacto ahora por las familias de México, déjense de sus narcoprotecciones y su narcosilencio”.

Guillermo Rafael Santiago, de Morena, respondió:

“Si hay un partido de narcos, si hay un partido de criminales, eso es el PAN”.

Momentos de tensión extrema

El diputado de Morena, Francisco Borrego, lanzó una queja que reflejó el ambiente general:

“Esto ya se volvió más que un mercado público de mentadas de madre, de mierdas, de puras pendejadas que dice la oposición”.

Pidió a la presidenta de la Cámara que “ponga un par de bozalones”, a lo que Kenia Lópezrespondió:

“No censuraré a nadie, porque tendría que empezar por censurarlo a usted”.

La abstención del PT

La diputada del PT, Martha Cruz, votó en abstención y reclamó que en el dictamen no se consideró a los pueblos indígenas:

“Esta Cámara de Diputados cayó en desacato desde hace un año que debieron hacerse las leyes reglamentarias. Como pueblos indígenas, ustedes nos están haciendo a un lado”.

Cambios en la votación

A diferencia de la votación en lo general, donde MC votó a favor, en lo particular lo hizo en contra, junto con PAN y PRI.


Un punto de contraste: el debate de fondo frente a la confrontación

La discusión del “plan B” de la reforma electoral quedó relegada a un segundo plano ante la catarata de insultos y acusaciones personales. Lo que debía ser un análisis técnico sobre las reglas electorales se convirtió en un termómetro de la polarización política en México, donde los legisladores parecen más interesados en desacreditar a sus adversarios que en construir acuerdos. La sesión de más de 14 horas dejó claro que el ambiente en San Lázaro no es de diálogo, sino de trinchera.