El presidente estadounidense busca reunir en Washington a los líderes mundiales que aceptaron integrar este grupo, con el objetivo principal de recaudar fondos para la reconstrucción de Gaza. La agenda y la lista final de asistentes aún se definen.
En un movimiento que busca redefinir los mecanismos de diplomacia global, el presidente Donald Trump planea realizar la primera reunión de su "Junta de Paz" el próximo 19 de febrero en Washington D.C. El objetivo central del encuentro, según confirmaron fuentes de la administración a The Associated Press, será recaudar fondos para la reconstrucción de Gaza, además de abordar temas de gobernanza y seguridad para el territorio devastado por la guerra.
La iniciativa, presentada originalmente como un mecanismo para poner fin al conflicto entre Israel y Hamás, ha evolucionado hacia un organismo con ambiciones de mandato más amplio, aparentemente diseñado para resolver crisis globales fuera del marco tradicional de las Naciones Unidas.
“La nueva junta de Trump fue vista inicialmente como un mecanismo enfocado en poner fin a la guerra... Pero tiene ambición de un mandato más amplio para resolver crisis globales y parece ser un esfuerzo por eludir a las Naciones Unidas”
La reunión incluiría tanto a los líderes que aceptaron unirse a la Junta como a miembros de un comité ejecutivo específico para Gaza. Sin embargo, aún no está claro cuántos jefes de Estado o gobierno confirmarán su asistencia, aunque una fuente espera una participación "robusta".
El encuentro está planeado para realizarse en el Instituto de Paz de Estados Unidos, una institución que la administración Trump tomó el control el año pasado y que ahora busca rebautizar como "Instituto de Paz Donald J. Trump de Estados Unidos", en medio de una batalla legal con su dirección anterior. La toma del instituto incluyó el despido de casi todo su personal.
La iniciativa de Trump ha generado escepticismo entre aliados tradicionales de Estados Unidos. Muchos países de Europa y otros aliados clave han declinado la invitación a unirse, sospechando que la Junta podría ser un intento de rivalizar con el Consejo de Seguridad de la ONU y trastocar el orden internacional establecido después de la Segunda Guerra Mundial.
Esta reunión marca un esfuerzo audaz de la administración Trump por crear canales diplomáticos paralelos y liderar procesos de paz fuera de los foros multilaterales establecidos, empezando por una de las crisis humanitarias y políticas más complejas del mundo.