Estados Unidos elevó la presión diplomática sobre Beijing para que influya en Irán y ayude a reducir las tensiones en el estrecho de Ormuz. Marco Rubio aseguró que el conflicto ya afecta intereses comerciales chinos, mientras Donald Trump viaja a China en medio de un frágil alto el fuego en Oriente Medio.
Rubio pone a China en el centro de la crisis
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó este miércoles 30 de enero de 2026 que Washington espera convencer a Xi Jinping de asumir un papel más activo para frenar las acciones de Irán en el golfo Pérsico.
Durante una entrevista con Fox News a bordo del Air Force One, Rubio sostuvo que la estabilidad en la región también es clave para la economía china.
“Está en el interés de China resolver esto”, declaró Rubio al señalar que Beijing tiene mucho que perder si continúa la escalada.
El funcionario insistió en que el bloqueo del estrecho de Ormuz podría afectar directamente el suministro energético hacia Asia, especialmente para China, principal comprador de petróleo iraní.
Washington considera que el cierre parcial o total de esta ruta marítima podría generar un impacto global en el mercado energético.
Datos destacados sobre el estrecho de Ormuz:
Aproximadamente 45% de las importaciones de gas y petróleo de China pasan por esta vía.
Es uno de los corredores marítimos más importantes del mundo para hidrocarburos.
El reciente intercambio de ataques entre Irán y Estados Unidos elevó el riesgo para embarcaciones comerciales.
Rubio aseguró además que:
“Un carguero chino fue alcanzado durante el fin de semana”.
Aunque no ofreció mayores detalles sobre el incidente, el señalamiento busca reforzar la idea de que la crisis ya afecta directamente a Beijing.
El presidente Donald Trump viaja esta semana a China para reunirse nuevamente con Xi Jinping, en una visita enfocada en:
Comercio bilateral
Seguridad regional
Cooperación económica
Estabilidad en Oriente Medio
La visita ocurre mientras persiste un alto el fuego considerado débil entre Irán y Estados Unidos, además de la incertidumbre sobre un posible acuerdo de paz.
Trump ya había visitado China en 2017 durante su primer mandato, pero esta nueva reunión llega bajo un contexto internacional mucho más tenso.
En los últimos meses, Estados Unidos ha intensificado sus llamados para que China reduzca su respaldo indirecto a Irán y participe activamente en una desescalada regional.
Sin embargo, existe un contraste diplomático relevante: mientras Washington pide cooperación a Beijing en materia de seguridad, ambos países mantienen disputas comerciales y tecnológicas abiertas desde hace años.
Analistas consideran que el movimiento estadounidense busca aprovechar la dependencia energética china para presionar a favor de una mayor estabilidad en la región