Desde el Despacho Oval, el mandatario señaló que la iniciativa provino directamente de Teherán:
“Nos ha contactado la otra parte… quieren llegar a un acuerdo a toda costa”, afirmó.
A pesar del acercamiento, Trump no confirmó si Estados Unidos aceptará regresar a la mesa de negociación con el gobierno iraní.
El mandatario evitó dar detalles sobre posibles condiciones o fechas para un nuevo encuentro, manteniendo la incertidumbre sobre el rumbo diplomático del conflicto.
El anuncio ocurre después de que las conversaciones celebradas en Pakistán terminaran sin lograr un acuerdo que permita frenar la escalada en Medio Oriente.
Tras ese fracaso, Washington endureció su postura y anunció medidas más agresivas en la región.
Uno de los puntos más críticos sigue siendo el control del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio global de petróleo.
Estados Unidos ha advertido que bloqueará el paso en la zona, mientras que Irán ha respondido con medidas similares, aumentando el riesgo de confrontación directa.
Trump incluso amenazó con actuar militarmente contra embarcaciones iraníes que desafíen las restricciones impuestas por su gobierno.
La falta de acuerdos ha comenzado a reflejarse en la economía internacional:
Aumento en el precio del petróleo
Inestabilidad en los mercados financieros
Incertidumbre en el comercio energético
Estos efectos han encendido las alertas entre analistas y gobiernos, ante el temor de una crisis mayor.
Aunque el contacto de Irán podría representar una oportunidad para retomar el diálogo, la falta de confirmación por parte de Estados Unidos mantiene el panorama incierto.
Por ahora, el conflicto continúa siendo uno de los principales focos de tensión global, con posibles repercusiones tanto políticas como económicas a gran escala.