El presidente estadounidense señaló que el dinero obtenido del crudo venezolano ha ayudado a financiar el ataque militar en Medio Oriente. Trump insinuó que podría aplicar un modelo similar con Irán ante el alargamiento del conflicto, aunque evitó dar detalles sobre cómo operaría esa estrategia.
En una reunión de gabinete este viernes, el presidente Donald Trump fue cuestionado por los periodistas sobre si consideraría tomar el control del petróleo iraní, en medio de un conflicto que ya se extiende por más de cuatro semanas. Su respuesta fue enigmática pero reveladora:
“Quiero decir, no hablaría de ello, pero es una opción”.
El mandatario evitó profundizar en cómo se implementaría una medida de esa magnitud, pero dejó claro que la experiencia en Venezuela ha sido un modelo a seguir.
Trump aseguró que la relación de Estados Unidos con Venezuela en materia petrolera ha sido beneficiosa para ambas naciones:
“En Venezuela nos ha ido muy bien trabajando con el país, ciertamente, y hemos recaudado miles de millones de dólares. Y, por cierto, a Venezuela le está yendo mejor ahora que nunca en la historia de su país”.
Según el presidente, los ingresos obtenidos del crudo venezolano han servido para financiar las operaciones militares en Medio Oriente:
“Hemos pagado el costo de este ataque militar con creces y apenas estamos comenzando nuestra relación con Venezuela, que ha sido increíble”.
Las declaraciones de Trump reflejan una estrategia que utiliza los recursos energéticos como instrumento de presión y financiamiento en conflictos internacionales. En el caso de Venezuela, Estados Unidos ha mantenido una relación compleja que combina sanciones con acuerdos que permiten el flujo de crudo bajo ciertas condiciones.
Ahora, el mandatario sugiere que un esquema similar podría aplicarse a Irán, aunque el contexto es radicalmente distinto:
Venezuela: Un país con el que EE.UU. mantiene relaciones diplomáticas y acuerdos energéticos.
Irán: Un país con el que EE.UU. está en medio de un conflicto bélico activo, con bombardeos diarios y un estrecho de Ormuz bloqueado.
Al final de su intervención, Trump añadió un comentario que mezcló política internacional con una declaración personal sobre su popularidad:
“De hecho, soy la persona con mayor apoyo en las encuestas y, en otras palabras, después de la presidencia, creo que podría ir a Venezuela y postularme para presidente contra Delcy”.
La referencia a Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, fue recibida con risas por los presentes, pero subraya la confianza del mandatario en su influencia política dentro y fuera de Estados Unidos.
La comparación entre Venezuela e Irán presenta un contraste evidente. Mientras Washington y Caracas mantienen una relación que —según Trump— es beneficiosa para ambas partes, el conflicto con Teherán sigue en escalada. La posibilidad de “controlar” el petróleo iraní implicaría, en la práctica, una intervención directa en la infraestructura energética de un país en guerra, un movimiento con enormes implicaciones geopolíticas y legales. Trump, sin embargo, se limitó a sembrar la idea sin detallar su viabilidad.