En medio de un clima de tensión e incertidumbre en Minnesota por los continuos operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), las comunidades locales han intensificado su organización para enfrentar la presencia de agentes federales en sus barrios. Estas acciones se dan en un contexto de protestas más amplias tras la muerte de Renée Good, una mujer abatida por un agente de ICE el mes pasado, hecho que encendió la indignación pública y multitudinarias manifestaciones en la región.
Organizaciones comunitarias y defensores de los derechos de los migrantes han adoptado tácticas creativas para advertir a los residentes sobre la llegada de operativos. Vecinos, activistas y grupos de vigilancia civil coordinan el uso de silbatos, bocinas y otros sonidos durante la noche con el fin de alertar a sus comunidades y, según ellos, “dificultar” el trabajo de los agentes mientras protegen a personas potencialmente en riesgo de detención.
Adicionalmente, estas movilizaciones forman parte de un rechazo más amplio a las redadas, que incluyen demandas legales y protestas planeadas, como el llamado a un “apagón económico” estatal y una gran marcha programada para este viernes, que busca visibilizar el impacto de estas acciones en la vida diaria de miles de familias. Líderes sindicales, religiosos y comunitarios han respaldado estas iniciativas, que piden justicia, respeto a los derechos humanos y el fin de las operaciones de ICE en el estado.